Una comunicación precoz sobre la primera impresión clínica es fundamental

Una comunicación precoz sobre la primera impresión clínica es fundamental
El diagnóstico es normalmente un momento de ansiedad

Cuando una persona tiene un problema de salud, el primer contacto a buscar puede ser el médico personal, el médico de familia (propio de sistemas de salud socializados) o el servicio de urgencias.Estos dos últimos ámbitos suelen estar saturados y sólo la idea de acudir a ellos nos altera, y además no debe obviarse todo el tiempo empleado esperando noticias sobre nuestro familiar.  Al final se resolverá el problema, pero, ¿podemos imaginar una solución para “mejorar” este momento?

Buena comunicación y adelanto del diagnóstico y pronóstico previsible

Un aspecto muy importante durante el proceso de diagnóstico tanto para el paciente, como la familia y el propio sistema, es disminuir el tiempo esperando  una respuesta. Por supuesto sabemos que no es fácil adelantar noticias en un escenario  tan sobrecargado y lleno de riesgo e incertidumbre, pero es una labor muy importante para un médico.

En nuestro días, los médicos y enfermeros trabajan en un ambiente cuasi militar o de línea de ensamblaje industrial, clasificando pacientes  y administrando el tratamiento “estándard”,  basado en los signos y síntomas , mientras se espera el resultado de las pruebas de laboratorio y de imagen.  Ahora bien, si en este momento miramos al espacio dedicado a “Juicio Clínico”, posiblemente lo encontrará vacío. Puede que esta situación no ocurra en su ambiente de trabajo, eso es una suerte, pero esto ocurre en muchos lugares alrededor del mundo.

La primera impresión, el primer juicio clínico, es el producto de la experiencia y de la propia evaluación clínica, y esto es una cualidad que debe ejercitarse incluso antes de la llegada de los resultados definitivos de las pruebas diagnósticas.

La primera idea, el primer pronóstico: cuanto antes mejor

El público en general e incluso la prensa tienen una idea “cuantitativa” de la Medicina, es decir piensan que siempre a más recursos va a haber un mejor resultado, pero la verdad es más complicada , porque al final el límite real está en la mente del médico, quien debe hacerse una idea de la situación y del problema y decidir. Cuando un médico está asistiendo a un paciente debe tomar decisiones pero para ello debe formarse esa idea o juicio clínico, bien en la forma de un “síndrome” o bien como un “diagnóstico de trabajo” que permita tomar las opciones oportunas.

Normalmente esta idea o modelo clínico se mantiene dentro del cerebro hasta que tenemos todos los resultados de las pruebas.

Hay una aversión lógica a comunicar la impresión lo más precoz posible, ya que ello puede significar asumir riesgos, e incluso a veces este enlentecimiento de la comunicación o espera permite una observación más prolongada del paciente. Pero si de verdad queremos mejorar la forma de trabajar en Medicina, si de verdad queremos reducir las quejas al sistema , debemos optar por un camino de “enmedio”, en el cual cuando consideremos que tenemos establecido nuestro modelo mental del problema clínico, éste debe ser comunicado al paciente y familia, con todos los seguros necesarios para que no sean asumidos como definitivos, sino para que permitan una mejor confianza general y una reducción de la ansiedad.

La aplicación práctica de este deseo debe estar sometida a ciertas condiciones como por ejemplo ser capaz al menos de fijar un síndrome y además debe servir como una herramienta descriptiva que permita al profesional explicar de forma práctica a los familiares y paciente qué es lo que puede estar originando esa patología.  Todo ello redundará en calidad real, en una mayor confianza y empatía entre el profesional, el paciente y la familia y un beneficio global para el sistema.

Autor: Dr. Lorenzo Alonso.

 

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