Carcinomatosis meníngea: cuando sospecharla


Una mujer de 62 años estaba diagnosticada de carcinoma endometrial. Una semana antes del ingreso en el hospital comenzó con alteración del estado mental, somnolencia, junto con náuseas, vómitos y estreñimiento.  Presentó fiebre sólo durante un día..

La exploración física mostró que la paciente estaba desorientada. Presentaba una lesión herpética  en labio inferior.  También había crepitantes en la base del pulmón derecho.  Se detectó un soplo sistólico eyectivo.  La exploración abdominal detectó una vejiga a replección.  Podía mover los brazos y las piernas. Estaba deshidratada y sin fiebre.

Exploración neurológica: no había rigidez de nuca. La paciente podía mover sus cuatro extremidades, pero sin acción voluntaria.  No presentaba Babinski.

El  hemograma, la función renal, los valores de bilirrubina, hormonas tiroideas, nivel de glucosa y hemocultivos eran normales. La calcemia corregida estaba elevada ligeramente (12,3 mg).

Prueba de imagen: el TAC sin contraste fué normal.

Punción lumbar: no pudo realizarse por deterioro clínico.

Diagnóstico diferencial: se barajaron diferentes entidades clínicas como hipercalcemia, sepsis, encefalitis herpética, metástasis, carcinomatosis meníngea, meningitis infecciosa.

Diagnóstico final: carcinomatosis meníngea.

Realce de contraste en meninges

Comentario: la carcinomatosis meníngea es una situación clínica insidiosa, que debe sospecharse cuando es difícil encuadrar todos los datos en un sólo síndrome. El diagnóstico puede hacerse demostrando la presencia de células neoplásicas en el líquido cefalorraquídeo, pero los falsos negativos son elevados.

El diagnóstico definitivo puede plantearse tras datos aportados por una Resonancia Magnética o un TAC con contraste, detectándose un realce y mayor brillo en meninges y membranas cerebrales.

 

 

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