Sesgos cognitivos frecuentes en residentes durante la especialización

Después de una formación general viene la especialización

Tras un período de formación general en medicina, que suele ocupar un año y medio o dos años, los residentes acceden a su especialidad para completar su formación durante otros dos o tres años. Toda la información previa recibida actúa en su cerebro para hacer las valoraciones ante los nuevos casos clínicos que se presentan . Normalmente el entrenamiento recibido les ayuda a tomar decisiones acertadas,  pero en otras ocasiones los automatismos integrados pueden dar lugar a errores derivados de una falta de reflexión o de calibración.

La observación de residentes de Oncología Médica durante el período inicial de trabajo en la clínica de pacientes ingresados, me hace plantear algunos de los sesgos frecuentes en los que los/las residentes pueden incurrir al inicio de esta práctica.

+Disponibilidad: los nuevos residentes que comienzan la especialización, arrastran en su cerebro una serie de esquemas y conceptos muy útiles pero que deben calibrar ante un nuevo caso. En este sentido deben estar atentos a presentaciones atípicas de entidades frecuentes o a encuadrar los signos y síntomas del paciente, estableciendo un período de reflexión si es necesario.

+Sesgo de confirmación: los/las residentes en formación tienden a aceptar diagnósticos establecidos previamente, bien por otro servicio médico, como urgencias o incluso por un adjunto de su propia especialidad. Deben saber que en el primer encuentro con el paciente deben volver a realizar una anamnesis y exploración física, y establecer sus propio juicio clínico y diagnóstico diferencial.

+Visión de túnel: en su sentido amplio al inicio de su práctica en planta, el/la residente pueden centrarse en la patología concreta del paciente, no sólo en el lugar anatómico, sino en el sentido de no abarcar otras patologías presentes en el paciente o incluso en no valorar la extensión real del proceso fundamental del paciente, es decir en un estudio de extensión completo de la neoplasia.

+Priorizar laboratorio sobre clínica: el enfoque del problema del paciente se obtiene tras una integración adecuada de los datos clínicos y de laboratorio. Al menos al inicio de la práctica, el/la residente puede en alguna ocasión dar demasiado peso a un dato de laboratorio, por ejemplo el dímero-D , o la Proteína C Reactiva (PCR), pueden elevarse en múltiples patologías, por lo que deben ser valorados de acuerdo al cuadro clínico del paciente.

+El sentido del “Riesgo” necesita ser promovido: en ocasiones la idea sobre el paciente puede ser bastante estática, y esto puede originar que el/la residente no prevea las posibles complicaciones inmediatas que puede presentar un paciente, sobre todo en Oncología Médica eventos como sepsis, hemorragias, cuadro obstructivos, fracturas o convulsiones.

+Consulta a bases de datos: para elaborar un adecuado Diagnóstico Diferencial es conveniente la consulta a Bases de Datos que permitan una visión general y completa de las posibilidades diagnósticas, no todas fácilmente accesibles a la memoria.

+Recomendaciones generales: siempre es positivo comentar los casos con los compañeros, sin esperar a sesiones específicas. Es conveniente sobre todo cuando el paciente no evoluciona como se esperaba o cuando hay un hallazgo que no encaja.

Es recomendable una exploración diaria dirigida a la búsqueda de complicaciones acordes a la situación clínica del paciente. Esta exploración debe contemplar al menos la clásica clasificación de cabeza, tronco y extremidades. También es provechoso la revisión de las imágenes radiológicas, no sólo leer el informe.

Y siempre mantener el espíritu crítico y la curiosidad. Y siempre tener sensación de grupo con el resto de compañeros.

Autor: Lorenzo Alonso

Oncología Médica

FORO  OSLER

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