Los Premios Nobel de Medicina: Inmunoterapia, ¿Dónde estabas? Gracias por venir

El trabajo de laboratorio ha sido difícil y largo 

La inmunoterapia, como una nueva línea de tratamiento contra el cáncer, es ahora una realidad. Los científicos Honjo y Allison merecen el premio por su permanente y constante trabajo experimental desde hace más de veinte años, luchando contra la

percepción de los oncólogos clínicos de que en la base de ese desarrollo había una lógica interesante, pero una probabilidad baja de alcanzar un resultado práctico. La idea básica para el desarrollo de la inmunoterapia se centró en la llamada “teoría del escape inmunológico”, según la cual las células neoplásicas pueden escapar del ataque del sistema inmunológico, defendiéndose de él.

Alguien lo intentó previamente

Ha habido experiencias previas de utilizar la inmunoterapia en el tratamiento del cáncer. Así la vacuna de BCG se ha utilizado en el tratamiento adyuvante del melanoma y en algunos tipos de cáncer vesical, de forma intravesical, y todos recordamos los artículos del Dr. Rosenberg (1) utilizando la interleuquina como un estimulante inmunitario en el tratamiento del melanoma.

Encontrando el “Yang” de la inmunoterapia

La investigación en el laboratorio durante los últimos veinte años ha sido fundamental para el desarrollo de un nuevo tratamiento del cáncer, pero antes de esto, hubo un momento definitivo cuando se detectaron pacientes con enfermedades relacionadas con una sobre expresión del sistema inmune, con autoinmunidad, y el conocimiento de este disbalance fue un paso básico en nuestra historia. Esta desregulación en definitiva tiene dos expresiones diferentes, la primera una inmunodeficiencia, con la aparición de infecciones no habituales, como ocurrió con la neumonía por Pneumocistis que permitió detectar la epidemia del Virus de la Inmunodeficiencia al agruparse varios casos en un espacio geográfico. La otra cara, la sobreexpresión o autoinmunidad, da lugar a signos y síntomas que configuran una patología multiorgánica que afecta a las glándulas endocrinas, al colon, piel e hígado, entre otros órganos, una respuesta condicionada por una población de células linfoides específicas. Aunque no es fácil encontrar en la literatura médica los casos clínicos iniciales, lo que es cierto es que el conocimiento de los factores que modulan esta sobre expresión han estado en la base del desarrollo de los nuevos tratamientos.

Esta lucha entre el déficit de inmunidad y lo que podíamos llamar su “Yang” o autoinmunidad ha permitido detectar los puntos de control de esta respuesta excesiva con el consiguiente desarrollo de nuevos fármacos.

Tenemos ahora un tratamiento Nuevo y diferente para el cáncer

El desarrollo de la inmunoterapia como una nueva herramienta para tratar el cáncer es un claro ejemplo de la aplicación de los conocimientos del laboratorio a la práctica clínica. Pero, tenemos que recordar, que en algún momento de esta historia, la descripción del cuadro clínico de un grupo de pacientes afectados por autoinmunidad, abrió la puerta al trabajo de laboratorio, continuado por los ensayos en clínica.

(1) Rosenberg SA1Packard BSAebersold PMSolomon DTopalian SLToy STSimon PLotze MTYang JCSeipp CA, et al. N Engl J Med. 1988 Dec 22;319(25):1676-80.

Autor: Lorenzo Alonso

Tenemos ahora un tratamiento Nuevo y diferente para el cáncer

El desarrollo de la inmunoterapia como una nueva herramienta para tratar el cáncer es un claro ejemplo de la aplicación de los conocimientos del laboratorio a la práctica clínica. Pero, tenemos que recordar, que en algún momento de esta historia, la descripción del cuadro clínico de un grupo de pacientes afectados por autoinmunidad, abrió la puerta al trabajo de laboratorio, continuado por los ensayos en clínica.

(1) Rosenberg SA1Packard BSAebersold PMSolomon DTopalian SLToy STSimon PLotze MTYang JCSeipp CA, et al. N Engl J Med. 1988 Dec 22;319(25):1676-80.

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