Pasar visita : un sistema en sí mismo a tener en cuenta

Pasar visita: un sistema en sí mismo

 

Cada mañana médicos y enfermeras asisten a los pacientes ingresados, valoran los datos, escuchan su situación y toman nuevas decisiones para completar el proceso de diagnóstico. En este aparente sencillo proceso se entremezclan intrincados mecanismos mentales, comparaciones de imágenes,

es decir un alto componente técnico, junto con el necesario soporte empático y emocional que debe rodear toda actuación médica. Generalmente los adjuntos conocen su oficio porque han ido aprendiendo con el tiempo, mientras que los residentes asisten atentos a detectar todos los detalles que consideran importantes, aunque normalmente les interesa más la fisiopatología, la imagen, el germen o signo, que el propio proceder del trabajo médico.

¿Puede enseñarse el trabajo médico?

Plantear esta pregunta puede parecer fuera de lugar, porque existen Facultades de Medicina desde hace tiempo dedicadas a la enseñanza. Por supuesto se enseña a realizar una historia clínica, conceptos de enfermedades, anatomía y fisiología, con nuevas técnicas digitales y de imagen, pero sin embargo no podemos llegar a asegurar que quien más conocimientos teóricos reúne sea posteriormene un profesional a quien podíamos considerar excelente para la atención a las personas. Como dijo William Osler, estudiar sin practicar es como conocer las cartas de navegación sin salir al mar, pero tampoco la práctica en sí misma, si no es realizada de forma “deliberada”, es decir con un ejercicio activo mental que nos permita diferenciar procesos, no garantiza tener un razonamiento clínico calibrado y efectivo en beneficio de los pacientes y de la sostenibilidad del sistema.

La evaluación del razonamiento clínico

Como pacientes y profesionales nos interesa enormemente saber si el profesional que nos atiende tiene una capacidad aceptable para enfocar nuestro problema clínico, o sea si su proceso mental de razonamiento es adecuado, junto con otras capacidades como la compasión, nivel de alerta y por supuesto conocimientos. Probablemente cada individuo tenga sus peculiaridades a la hora de razonar y la enseñanza de cómo hacerlo en Medicina es difícil. Si además de los contenidos que aprenden los estudiantes y residentes, transmitiéramos la base del pensamiento clínico en Medicina, tendríamos asegurada la formación de profesionales de primer nivel.

Algunas técnicas han ido desarrollándose con el tiempo como SNAPPS (Summarize, Narrow, Analyze, Probe, Plan, Select). Recientemente en la última Conferencia sobre Error de Diagnóstico en Medicina celebrada en Boston, La Sociedad Americana para la Mejora del Diagnóstico ha elaborado ART (Assessment of Reasoning Tool), como un sistema de puntuación y escalas basado en la capacidad del estudiante o residente para realizar un diagnóstico diferencial correcto.

Y volviendo al pase de visita, la mente del profesional, a veces en segundos o minutos, está sometida a un esfuerzo constante de razonamiento cuyo secreto es difícil de dilucidar.

 

 

 

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